¿Comienza por fin la caza de los verdaderos ladrones?

Hace unos meses la cúpula de SGAE fue arrestada por corrupción. Ahora ECAD, la gestora de derechos brasileña, está siendo acusada del mismo delito por una comisión parlamentaria.

Lo mío no es Schadenfreude. Es más bien un vago sentimiento de esperanza de que nos estemos dando cuenta de que las gestoras colectivas son parásitos de la cultura que causan mucho más daño que beneficio.

Millones de palabras se han escrito sobre los conflictos alrededor del copyright

Esta vidriera de la feria de artesanías de Las Condes, en Santiago de Chile, podría reemplazarlas sin que se perdiera nada en la traducción:

Escaparate hipócrita

Voto electrónico, los zombies contraatacan

En las últimas elecciones, Córdoba zafó por poco de tener fraudevoto electrónico.

Sin embargo, el zombie no está muerto: de golpe aparecen de nuevo un montón de artículos al respecto, blandiendo las mismos cansadas, infundadas y largamente desmentidas afirmaciones de siempre, en un estilo indistinguible del característico “braaaaaainnnnzzzzz!”

Uno diría que textos inteligentes, respaldados por investigaciones y referencias serias e independientes como (por citar sólo un ejemplo respecto del tan alabado caso brasileño) el del Dr. Pedro Rezende deberían ser suficientes como para que el tema se terminara de una vez.

Pero los zombies son así. No se quedan quietos. Tampoco cambian, ni acusan recibo de los argumentos, ni siquiera intentan refutarlos. Simplemente, siguen avanzando. Mal, rengueando, sin ideas ni hechos que los respalden, contra todas las reglas de la lógica, siguen avanzando.

Menos mal que Hollywood nos enseño que los zombies nunca ganan. Si no, me preocuparía.

Por si hacía falta otra razón más para que el derecho de autor no se herede

Hace poquito, Hernán Casciari hablaba de cómo las disputas por derecho de autor entre los herederos del Negro Fontanarrosa están condenando su obra al olvido.

Hoy leo en Revista Ñ que la heredera del autor de “Pierre Menard, autor del Quijote” presentó una demanda contra un escritor experimental por una tirada de 200 ejemplares de una intervención a “El Aleph”.

La afirmación de que “el derecho de autor fomenta la cultura“ suena cada día más surrealista.

¿Dónde se saca el carnet para decir boludeces?

Leyendo el número cuatro (noviembre de 2010) de “Hoy la Universidad”, una publicación de la Universidad Nacional de Córdoba (se lo puede leer en línea, si uno tolera el espantoso e innecesario plugin flash que exigen), me llamó la atención una entrevista a Ernesto Laclau titulada “Para la democracia en América Latina es necesario un presidencialismo fuerte”.

Convencido como estoy de que la proliferación de “fulanismos” (Peronismo, Menemismo, Kirchnerismo, Alfonsinismo, Delasotismo, Chavismo, etc. y, por supuesto, también sus inevitables “anti-”) es uno de los flagelos más dañinos y difíciles de erradicar en nuestra región, quise leer lo que tenía para decir al respecto “uno de los intelectuales más influyentes de América Latina”, tal como lo llama una separata incluída en el mismo artículo.

Esta es la cita que da pie al título de la entrevista:

[…] creo que los regímenes latinoamericanos para ser verdaderamente democráticos tienen que afirmar un presidencialismo fuerte. El predominio del Ejecutivo sobre el Parlamento es decisivo. Siempre la parlamentarización del poder ha sido, por ejemplo en nuestro país pero también en otros países latinoamericanos, una forma de reconstitución de la hegemonía conservadora […]

Me cuesta encontrar palabras adecuadas para protestar la magnitud de la deshonestidad intelectual de esta afirmación. ¿Para tener un régimen verdaderamente democrático en América Latina, lo importante es quitarle poder al órgano de representación ciudadana? Con esa lógica (estoy usando la palabra en sentido amplio), ¡las dictaduras militares que hemos padecido, con su costumbre de cerrar el Congreso, serían los gobiernos más democráticos de nuestra historia!

Confieso no conocer la obra de Laclau, leo por ahí que propone una democracia “radical y pluralista”. No sé cómo llegamos de ahí a reclamar menos poder precisamente para el ámbito en el que el pluralismo es posible, pero es difícil hacer callar a la voz que me sugiere que Laclau es de los que reclaman pluralismo cuando están en minoría, pero pretenden hegemonía cuando no.

Cómo el derecho de autor está matando la cultura del siglo XX

Este gráfico de Paul Heald, de la Universidad de Illinois, es maravilloso, porque ilustra cómo el derecho de autor está privándonos de gran parte de nuestra herencia cultural:

Gráfico mostrando la variedad de libros disponibles en Amazon por década de publicación

Variedad de libros disponibles en Amazon por década de publicación

El gráfico muestra cuántos libros distintos publicados en cada década se pueden conseguir a través de Amazon hoy. Ojo: no estamos hablando de ejemplares originales impresos en esa década, sino de reediciones modernas. Por ejemplo: en Amazon puedo comprar hoy ejemplares nuevos de unos noventa libros distintos publicados por primera vez en 1850.

Observen lo que pasa a principios del siglo pasado: de una tendencia creciente que llega a casi 350 obras de la década de 1910 pasamos a menos de 150 de la década de 1920, y a menos de 50 de la de 1930… y nos mantenemos alrededor de este valor por casi todo el siglo XX, salvo por las últimas dos décadas.

¿Qué pasó? ¿Hubo una epidemia de gripe que mató autores a partir de 1920? No: la plaga que comienza en 1922 no ataca a los autores, pero sí mata obras: se llama copyright. Las obras anteriores a 1922 están, en los EEUU, en el dominio público, se pueden reproducir libremente, y en consecuencia están disponibles. Las obras posteriores a 1922, en cambio, requieren permiso del titular del copyright, que rara vez es el mismo autor, y cuando lo es a menudo es imposible de encontrar.

La tendencia del gráfico en las décadas anteriores hace pensar que muchas más obras del siglo XX estarían disponibles si no estuvieran bajo copyright. Sin embargo, todo lo que el derecho de autor logra para estas obras es que languidezcan en el olvido, sin beneficiar a nadie, inaccesibles a un público potencial que podría disfrutarlas y mantenerlas vivas.

Por esto me molesta muchísimo cuando escucho a alguien hablar de “obras protegidas por derecho de autor”. Es como hablar de “gallinas protegidas por lobo”.

¿MAFIAA le enseña aritmética al parlamento Europeo?

La cosa es así: cuando una obra está bajo derecho de autor, pero no hay forma de encontrar a quien lo ejerce, estamos ante una “obra huérfana”. Teniendo en cuenta que el derecho de autor en estos días dura la friolera de toda la vida del autor más setenta años, esto ocurre con mucha frecuencia.

Es triste el destino de las obras huérfanas, esencialmente están destinadas al olvido: por más que haya gente que las considere valiosas y quiera republicarlas, no puede hacerlo porque para eso hace falta permiso del derechohabiente… que no está por ningún lado.

Circula en este momento por el Parlamento Europeo una propuesta de reforma de la ley de derecho de autor que permitiría la republicación de obras huérfanas. Lamentablemente, esa propuesta recibió un revés cuando perdió, por 14 votos contra 12, la votación en el el comité de Asuntos Legales.

¿El problema? El comité de Asuntos Legales tiene 23 miembros. Y la última vez que me fijé, 14+12=26.

Lo divertido es que, encima, alguien parece haberse dado cuenta de la diferencia, y exigió que se repitiera la votación, pero la moción fue denegada (probablemente por 42 votos contra π).

Esto pasa cuando uno aprende aritmética de gente como la RIAA, la MPAA y sus amigos, que aseguran que cada vez que alguien copia una canción, pierden 150.000 dólares, o que pierden 176.000.000 dólares en una película que factura 938.200.000.

Adiós al peaje a la cultura

Escribí esta nota para acompañar un informe sobre SOPA/PIPA que publicó la revista Ciudad X.

Durante muchos años, el negocio editorial (discográfico, etc.) fue prácticamente una licencia para imprimir dinero.

Aprovechaba el hecho de que copiar y distribuir obrar en forma de libros, discos, películas, era muy caro (una actividad industrial intensiva en capital, y por lo tanto sólo accesible a unos pocos) para instituirse en el único vínculo entre los autores y su público: los autores no podían llegar al público sin que alguien los publicara, el público no podía disfrutar de obras a menos que alguien produjera copias.

Operar este vínculo era particularmente lucrativo, porque permitía cobrar dos veces: a los autores le cobraban por la publicidad y la distribución de la obra, al público le cobraban por los ejemplares de la obra. En otras palabras: al autor le vendían público, y al público le vendían autores.

Dos puntas tiene el camino, y en las dos alguien me paga. Read more »

Lo que la MAFIAA puede aprender de “El Artista”

“El Artista” es la película que más me ha gustado en un rato largo. Me gustó todo de la película: el casting, la música, el estilo, los guiños, la selección, combinación, uso y economía de recursos, la actuación, la narración, los personajes, la fotografía, el montaje… todo.

Más allá de todo eso, mientras salía de la sala con una sonrisa que amenazaba con dividir mi cráneo en dos hemisferios inconexos, caí en la cuenta de que la película es una metáfora casi perfecta de la relación entre la industria editorial (discográfica, filmográfica, etc.) e Internet. Una parábola de la que la MAFIAA podría aprender muchísimo, pero bueno, andá a saber si van al cine. Read more »

Me gusta el software libre — #ilovefs

En castellano, “amor” es una palabra mucho más fuerte que el “love” inglés: “amo el software libre” suena muy estúpido: nadie “ama” a un ser inanimado.

Bueno, “nadie” es probablemente mucho (me vienen a la cabeza algunos propietarios de ciertos automóviles, y la película “Lars and the Real Doll”). Pero nadie lo admitiría abiertamente.

Sin embargo, como metáfora, hay mucho querible en el software libre. Read more »