El Ministerio del Interior alemán se fue al carajo

Estuve leyendo, para un artículo en Vía Libre, una decisión de la Corte Suprema de Alemania que declara inconstitucional el uso de urnas electrónicas que se viene haciendo en ese país. La decisión surge de una demanda por parte de dos ciudadanos alemanes, reclamando que las urnas electrónicas son cajas negras que le quitan a la elección su carácter de acto público.

La decisión de los jueces es impecable, pero el relato que hacen en su justificación acerca de la actuación de distintos organismos tiene párrafos indignantes. El peor del grado es el Ministerio del Interior que, defendiendo el uso de urnas electrónicas, no sólo llega a afirmar que “la Ley Electoral Federal le otorga mayor importancia al objetivo de llevar a cabo la elección a tiempo y obtener un resultado en un tiempo breve que a un control público minucioso”, sino que en un momento se despacha diciendo que:

No existe un derecho a la inspección del código fuente de los programas de los aparatos de votación, ni siquiera teniendo en cuenta el principio de la naturaleza de acto público de la elección, ya que la protección de los secretos industriales del fabricante de los aparatos tiene más peso que el interés del público en la apertura del código.

¿En serio, Sr. Ministro?

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