Hoy asistí a la conferencia “Desmitificando Tierra del Fuego. Sustentabilidad del Modelo industrial Electrónico”, dictada por René Ceballos, un ingeniero que hace 24 años que vive y trabaja en la isla.

Me enteré de cosas interesantes, efectivamente destronando prejuicios como que el que dice que en Tierra del Fuego (“la Tierra del Fuego“ decía siempre René) sólo se hace un ensamblaje muy primitivo: vimos videos de la producción de las máquinas del Programa Conectar Igualdad, partiendo de un circuito impreso desnudo y llegando a la máquina completa, pasando por la aplicación de pasta de estaño, la colocación de componentes, la soldadura, las etapas de verificación óptica… Si algo se puede decir de la charla, es que me hizo morir de envidia viendo los juguetes con los que esta gente trabaja.

Y ojo, que no sólo se trata del armado de las placas en sí, sino de armar toda la cadena logística necesaria para que los robots tengan componentes que colocar, más toda la programación para que los coloquen a todos y bien, y muchas cosas mas. Y sí, los componentes no se fabrican en Argentina, pero es absurdo esperar lo contrario. Si se fabrican sólo en un par de lugares en el mundo no es porque sea demasiado difícil, sino porque la inversión necesaria sólo se puede recuperar si vendés en volúmenes astronómicos. No hay lugar en el mundo para más de un puñado de fábricas de componentes, y no está mal que así sea.

Lo que se hace en Tierra del Fuego no es trivial.

Lamentablemente, la conferencia cumplió con la desmitificación, que es la primera mitad de su título, pero no logró convencerme de la segunda: si llegué con la sospecha de que el modelo industrial electrónico de Tierra del Fuego no es sostenible, salí convencido de que, efectivamente, no lo es.

El convencimiento viene de algunas observaciones hechas por el mismo René. Quizás la más significativa es la de que es ilusorio pensar en salir a exportar electrónica hecha en Tierra del Fuego, sencillamente porque es mucho más caro producir allí que en otros lados como China, de modo que la única manera de que alguien te pague el precio es, básicamente, que no pueda comprar en otro lado. Eso se puede hacer dentro de Argentina, simplemente bloqueando las importaciones, pero fuera de nuestras fronteras ya no es practicable forzar a alguien a que te pague más por lo mismo. 1 Aquí estuvo una de las pocas contradicciones de la conferencia: al hablar de si la electrónica producida en Tierra del Fuego es más cara que la importada o no, René dijo algo al efecto de que el precio resulta de oferta y demanda, y que si acá las cosas salen más caras, es porque no producen suficiente para satisfacer la demanda. Este argumento no sólo deja de lado el hecho de que la carencia de oferta es artificial, a través de las restricciones a la importación, sino la misma admisión de que el mismo empleado que en China le cuesta USD 300 a la empresa, en Argentina le cuesta USD 6.000.

Esto quiere decir que Tierra del Fuego produce para Argentina, y sólo para Argentina, a un precio mayor que el que costaría importar los aparatos ya hechos, y dando trabajo apenas a un total de alrededor de 30.000 personas, lo que está bueno si sos una de ellas, pero que a escala nacional no mueve el amperímetro.

Para sostener eso, los consumidores pagan precios más altos, y el Estado subvenciona fuertemente una actividad en la que no tenemos perspectivas de competir internacionalmente, y que en realidad aporta muy poco valor agregado. Está bueno producir electrónica, pero como negocio apesta: si estudiamos adónde va a parar el dinero de un producto electrónico moderno como el iPad, fabricado en China con componentes fabricados en China con materias primas obtenidas en China, nos encontramos con que menos del 2% va a parar a China. El negocio no está en fabricar el aparato, está en diseñarlo y venderlo.

¿Realmente vale la pena, como sociedad, invertir tanto en algo con un retorno potencial tan bajo? ¿No sería mucho, pero mucho más sabio apostar a crear una industria que trabaje bastante más “arriba“ que la de manufactura electrónica, diseñando maquinaria avanzada para agricultura, medicina, entretenimiento, lo que sea, contratando chinos para que produzcan los circuitos lo más barato posible, y exportar el producto más complejo, de gran valor agregado y que no se consigue en otra parte?

Y ojo, que el precio no es solamente en dinero de los consumidores y de los subsidios: también está el costo de oportunidad que aparece cuando las demás actividades productivas no pueden contar con herramientas modernas porque no se las puede importar.

Tierra del Fuego produce computadoras adecuadas para el mercado hogareño y de entretenimiento, pero falla a la hora de proveer las máquinas más poderosas que son necesarias en actividades de diseño y desarrollo. René explicó que esto se debe a que este mercado es más pequeño, menos interesante para productores y distribuidores, y por lo tanto le prestan muy poca atención. El problema es que la oferta nacional no cubre esa demanda, la oferta internacional es inaccesible, y si bien se trata de un número menor de máquinas, su provisión es crucial para poder desarrollar las actividades de más alto valor agregado.

No sería un gran problema, en realidad abrir la importación de máquinas de altas prestaciones: no son tantas las que hacen falta, y no compiten realmente con la oferta nacional 2 Por cierto, se produciría una distorsión de precios relativos, porque una máquina de alta gama importada no saldría mucho más cara que una hogareña nacional. . Sin embargo, no hay excepciones, y quienes las necesitan simplemente se las tienen que arreglar con lo que hay.

Salí de la conferencia con sentimientos encontrados: por un lado, entiendo el orgullo y el entusiasmo de las personas que trabajan en esto, llevando adelante un proceso complejo y lleno de dificultades. Por otro, sin embargo, creo que ese trabajo no sólo no agrega suficiente valor a la sociedad como para justificar la inversión, sino que además obstaculiza el desarrollo de actividades más promisorias.

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Notas al pie   [ + ]

1. Aquí estuvo una de las pocas contradicciones de la conferencia: al hablar de si la electrónica producida en Tierra del Fuego es más cara que la importada o no, René dijo algo al efecto de que el precio resulta de oferta y demanda, y que si acá las cosas salen más caras, es porque no producen suficiente para satisfacer la demanda. Este argumento no sólo deja de lado el hecho de que la carencia de oferta es artificial, a través de las restricciones a la importación, sino la misma admisión de que el mismo empleado que en China le cuesta USD 300 a la empresa, en Argentina le cuesta USD 6.000.
2. Por cierto, se produciría una distorsión de precios relativos, porque una máquina de alta gama importada no saldría mucho más cara que una hogareña nacional.
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