Y parece que cuando las urnas se calientan, emiten sus propios votos, ignorando los del electorado como acaban de descubrir que pasó en el Bronx en el 2010.
Mientras tanto, acá, en Argentina, nuestros legisladores insisten en la pésima idea de introducir el voto electrónico.

Es que los votos en esa máquina deben ser como bacterias, a cierta temperatura empiezan a duplicarse ;-)
Saludos