Campeonato

Es de noche y estoy en mi pieza pero no es mi pieza porque yo nunca tuve una pieza así y menos que le faltara una pared entera y que la ventana diera directamente al acantilado donde las olas rompen y rugen y salpican muy hasta arriba que parece que van a entrar por la ventana pero al final solo llega una llovizna finiiita como una niebla fría y salada que de golpe se da cuenta que no tiene nada que hacer dentro de mi pieza y se vuelve a ir por donde entró así no me enojo y al lado de la ventana tengo la caña de pescar profesional eléctrica superflexible de cuatro cilindros y le pongo carnada al anzuelo y tiro la tanza por la ventana y en seguida levanto un pescado enorme plateado brillante resbaladizo salta y se retuerce y yo estoy contento porque voy a ganar el campeonato pero justo entra el juez y examina mi pescado y dice este anzuelo no es reglamentario tenga mucho cuidado con lo que hace acá tiene este es el anzuelo que tiene que usar y me da una pava de mate yo arranco el anzuelo prohibido y ato la pava a la punta de la tanza y le pongo la carnada adentro y la vuelvo a tirar por la ventana y ahí nomás muerde un pez espada mucho más grande que el otro y es de muchos colores y mucho más pesado aunque no me cuesta alzarlo y vuelve a aparecer el juez que me amonesta y me dice que ya no puede tener más paciencia conmigo que no siga usando anzuelos antirreglamentarios porque me va a descalificar así que me da una antena de televisión y yo que no sé cuál de las carnadas es la que se usa con una antena pero de la oscuridad de fuera de la pieza surge mi vieja que me dice que lo mejor son las ostras congeladas que están sobre la roca junto a la mesa de luz del lado donde falta la pared las agarro y mientras las llevo para la ventana se descongelan y se abren y les salen lenguas tentáculos carnes tiernas tibias aterciopeladas me chupan los dedos así que las pongo en una caja de zapatos aunque no alcanzo a darme vuelta que ya está una trepada arriba de la otra y yo maravillado me enternezco y pienso mirá vos la fuerza de la naturaleza estos bichos recién descongelados y ya están trincando y yo que los quería matar pero ahí me doy cuenta que en realidad la de arriba se la está comiendo a la de abajo y entonces me enojo porque me va a dejar sin carnada así que salgo corriendo a buscar la caña antes de que sea tarde y no la encuentro por ningún lado pero agarro un martillo que sirve igual y cuando vuelvo al lado de la caja de zapatos resulta que ya no está adentro se escapó y parece que además de comerse a la compañera también se subió a un banquito y se comió el pollo frío que yo tenía de merienda y se escondió meta buscarla por toda la pieza meta buscarla en los armarios las repisas entre las hojas de los libros en los frascos y debajo del bote con cuidado de que no me muerda pero al final está debajo de la cama envuelta en una tohalla en medio del abrazo del osito de peluche y yo tomo el martillo y disparo una vez dos veces tres veces las balas gritan bang bang bang bang pero justo sube una marea de alfombra y la ostra se hunde en el parquet cavando cavando cavando con la lengua hasta que ya no queda nada por encima del nivel del suelo.

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