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Huayra: ¿Se viene Conectar Igualdad Libertad?

Para quienes impulsamos el software libre como una causa política, el Programa Conectar Igualdad ha sido una amarga decepción, sobre todo por la decisión de equipar a las máquinas con Microsoft Windows, que llevó a Richard Stallman a rebautizarlo como “Condenar a Maldad”. De esa manera, la enorme inversión que el Estado hace en el programa sirve de presupuesto de mercadeo para Microsoft, que llega así a millones de nuevos usuarios, muchos de los cuales nunca antes usaron una computadora.

Sin embargo, algunas cosas están cambiando. Gracias al esfuerzo de amigos infinitamente más tolerantes que yo a la ingesta de batracios (admito de buena gana que el mío no es un récord difícil de batir), hace algunos meses que las máquinas se distribuyen configuradas para arrancar por defecto bajo GNU/Linux, y sólo arrancan Windows si el usuario lo elije explícitamente cada vez que la reinicia. Esto es un cambio significativo respecto de la política anterior, de arrancar bajo Windows a menos que el usuario pidiera lo contrario.

Más significativa aún puede resultar Huayra, una distribución de software libre basada en Debian, confeccionada dentro del programa, y diseñada específicamente para apoyar sus objetivos. Es posible que los méritos técnicos de Huayra, su modelo de desarrollo, así como cualquiera de la miríada de decisiones tomadas en su confección estén abiertos a debate, pero el mero hecho de su existencia es una muy buena señal.

Por un lado, servirá para mostrar a las autoridades del programa que el software libre les permite un grado de adaptación inalcanzable con software privativo. Por otro, el hecho de que sea un producto del mismo programa puede generar un justificado sentimiento de orgullo que los aliente a darle un rol cada vez más protagónico, en detrimento del software privativo.

En el mejor de los casos, Huayra puede ser la clave para desterrar definitivamente al software privativo del programa. En el peor de ellos, es un paso en la dirección correcta.

Por ejemplo, el Dr. Luis Eduardo Rodríguez no tiene idea de lo que hace

El Diario judicial decía hace unos días que “En la era de Internet, los jueces no cazan una”. Con la ayuda del Sr. Sergio Leonardo Rodríguez, Director de Asuntos Penales y Jurídicos de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) y la Sra. María José Pérez, Coordinadora de Actuaciones Penales de la ANSES, el Dr. Luis Eduardo Rodríguez, a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nº 9 parece querer erigirse en un ejemplo de esta situación, al ordenar a los proveedores de Internet que bloqueen el acceso a páginas web que explican cómo desbloquear las notebooks del plan Conectar Igualdad.

El fallo tiene muchos aspectos preocupantes, comenzando por la idea de que “el caso de marras presenta una manifestación de la libertad de expresión, la cual se ha inmiscuido en el ámbito del orden y la seguridad pública” y que por ello debe ser reprimido, lo que no tiene el más mínimo sentido. Aún suponiendo que todos los usos posibles de esa información fueran ilegales 1 Dos usos concretos que no lo son: 1) Cuando la red no funciona y los técnicos no van a tiempo, haciendo que la burocracia en la administración del TPM evite el uso previsto del equipo. 2) Cuando el equipo es cedido, al final de la escuela y la persona que lo tiene para su uso personal decide desactivar el TPM para poder cambiar el BIOS y poner una imagen de booteo que le gusta más. , eso no convierte a la información en sí en ilegal. Por ejemplo, no se me ocurren ejemplos legales de uso de bombas molotov, y mucho menos de bombas de caño, pero eso no quiere decir que esté prohibido publicar cómo fabricarlas.

Pero aquí quiero concentrarme en la parte de “no cazan una”. En este caso, los demandantes no tienen idea de lo que están pidiendo, el juez no tiene idea de lo que está ordenando, y el resultado de la causa es exactamente el contrario al que estaban persiguiendo (¡lo que en una de esas es bueno!). Read more »

Notas al pie   [ + ]

1. Dos usos concretos que no lo son: 1) Cuando la red no funciona y los técnicos no van a tiempo, haciendo que la burocracia en la administración del TPM evite el uso previsto del equipo. 2) Cuando el equipo es cedido, al final de la escuela y la persona que lo tiene para su uso personal decide desactivar el TPM para poder cambiar el BIOS y poner una imagen de booteo que le gusta más.

“En la era de Internet, los jueces no cazan una”

El título suena a exabrupto mío, pero no: es la “nota de fondo” del 9/11/2012 en el Diario Judicial. La directora, Analía Zygier acaba de convertirse en mi heroína de la semana.

Dos perlas de sabiduría del artículo, una sobre los jueces:

Es difícil decidir sobre algo que no se conoce o sobre lo que no se entiende demasiado. Pero aún peor es que por el uso cotidiano que se le da actualmente a la teconología (cualquier abogado de hoy maneja un procesador de texto y se conecta habitualmente a Internet) genera cierta comodidad engañosa que permite que los jueces estén fallando “por boca de ganso”.

A ningún magistrado se le ocurriría decidir sobre temas médicos sin consultar a peritos especialistas en la materia, pero por ser usuarios habituales de Internet (quién no entró en Google alguna vez) sienten que con una mera analogía basta y sobra para entender en este tipo de asuntos.

Y otra sobre el abuso de la fe que dan (en realidad, venden) los escribanos:

Mirando una computadora que muestra un sitio web, el escribano no está preparado para certificar si ese material está en el servidor de origen, en el servidor de determinado proveedor de Internet que brinda el servicio de conexión, en el servidor proxy de la institución, empresa o estudio desde donde se está haciendo la consulta o inclusive, si se trata de una página local que está en la propia computadora que se usa.

Tampoco saben distinguir si se trata de contenido actual o pasado y si se trata de páginas de terceros que remiten a la original y que han guardado una copia. No tienen en cuenta si determinado texto está en el servidor local o si se trata de un simple link externo que remite a información lejana publicada por terceros.

¿Para qué quiere Banelco leer mi lista de contactos?

Tengo cuenta en el banco HSBC. Hoy, usando el sistema de banca electrónica, me entero de que ofrecen una aplicación Android para hacer varios trámites desde el celular. No me gusta la idea de correr software del banco en mi celular, pero teniendo en cuenta que ya le confío al banco mi dinero, y que Android tiene un modelo de seguridad bastante bueno, consideré la posibilidad de instalarlo.

Como soy bastante consciente de la salvaguarda de mi intimidad, siempre verifico los permisos que las apps piden antes de instalarlas, y me encontré con que esta aplicación exige acceso irrestricto a la red (comprensible, de lo contrario no podría funcionar, aunque estaría bueno que Android nos diera un control más fino que la disyuntiva acceso irrestricto a la red/ningún acceso a la red), pero además quiere permiso para enviar SMS y para leer toda mi agenda de contactos. Read more »