Monthly Archives: mayo 2010

La orgía católica

Dicen los estudiosos que el principal aporte del Cristianismo al pensamiento humano fue el concepto del amor al prójimo. Dicen también que fue de esta idea que surgió la otra gran novedad, la pretensión de aunar a la raza humana en una “asamblea universal” o “Iglesia Católica”, que es lo mismo. Hasta entonces, cada religión se ocupaba de mantener el imaginario de sus dioses, sin preocuparse por las demás, salvo quizás para plagiarles algún dios que les parecía particularmente bien logrado. El nuevo ideal expansionista del Catolicismo, en cambio, requería la conversión de todos a un único Dios, motivando incontables campañas de evangelización a través de los siglos, y plantando quizás el germen de lo que hoy llamamos marketing.

La primera dificultad con la que se enfrentaron los evangelistas fue la particular resistencia de los romanos a convertirse a la nueva fe. Una resistencia muy comprensible, por supuesto: desde las lúgubres reuniones en las catacumbas hasta los ocasionales quince minutos de fama como aperitivo de los leones del Circo Máximo, la vida del creyente de aquellos tiempos abundaba en incomodidades. Más grave que esta circunstancia, sin embargo, era la personalidad de Jehová, tan ajena a la mentalidad romana. Alcanzaban a comprender que hubiera tenido un hijo con una mortal — su propia tradición estaba repleta de antecedentes similares — pero en el resto de sus actitudes les resultaba demasiado contradictorio. Los infortunios terrenales, que ellos siempre habían interpretado como los desplantes propios de sus deidades lascivas e iracundas, debían ser ahora entendidos, de alguna manera, como muestras del amor de un Dios misterioso y contemplativo, que por lo demás predicaba el “amáos los unos a los otros” con la misma frescura con que proclamaba al celibato como estado ideal. Quizás esta última ocurrencia, tan foránea a las inclinaciones romanas, fuera la más conflictiva a la hora de decidir un cambio de fe. Los romanos no se acostumbraban. Extrañaban: al margen del éxito de las campañas de evangelización, la deserción de las filas del Señor en época de bacanales era catastrófica.

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Lo que P2P da, DRM te lo quita

Una versión de este artículo fue publicada en el libro
“Libres de Monopolios sobre el conocimiento y la vida” de Fundación Vía Libre

Peer-To-Peer

El costo de publicar y distribuir obras ha sido, durante toda la historia de nuestra especie, uno de los obstáculos más formidables a la divulgación de la cultura y el conocimiento. Tradicionalmente, publicar una obra no sólo era caro, sino también riesgoso desde el punto de vista financiero: es muy difícil determinar a priori si una obra tendrá éxito o no, y por lo tanto es común que muchas obras nunca recuperen la inversión que su publicación requiere. Las dificultades logísticas de tener que distribuir ejemplares físicos actuaban también como obstáculos a la difusión de las obras, que eran difíciles de conseguir fuera de los ambientes urbanos.

Las vertiginosa difusión de las redes digitales, que han llevado la telefonía celular a parajes donde jamás había llegado la fija, y en los que es difícil imaginar la existencia de bibliotecas bien surtidas, ofrece alternativas interesantes para la difusión de las ideas, reduciendo los costos tanto de la publicación como de la distribución global de obras.

El costo de publicar en la red es risiblemente bajo y, al contrario de lo que pasa con los formatos analógicos tradicionales, se vuelven aún más bajos mientras más éxito tiene la obra. Esto se debe en gran medida a una de las muchas pequeñas maravillas del ingenio que pueden verse en el la red, en la que nos detendremos para resaltarla como una demostración más del poder de la cooperación: las redes entre pares, más conocidas como “redes peer-to-peer” o “P2P”.

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De libros electrónicos, agua seca y otras quimeras

Nomen est omen

Rápido: antes de seguir leyendo, pensá en un libro.

Lo más probable es que ante ese pedido, hayas pensado en algún título, algo estilo “Cien Años de Soledad”, “El Capital” o incluso “Manual Práctico de Electricidad del Automotor”. Estas, y muchas otras, son respuestas tan razonables como incorrectas: esos no son libros sino, respectivamente, una novela, un tratado, y un manual. Estamos confundiendo a la obra con el libro, dos entes de naturaleza y finalidad completamente distintos. Esta confusión es útil a algunos intereses, por lo que vale la pena despejarla, y aclarar la relación entre estos términos.

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¡FreeDOS salva el día!

Si alguien me hubiera dicho que alguna vez me alegraría de verlo de nuevo, le hubiera recomendado una visita al psiquiatra. Sin embargo, lo ví de nuevo, y me puse contento:

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Cualquier persona que haya sufrido alguna vez bajo el infame MS-DOS imagina ya, por supuesto, que sólo circunstancias extremas pueden haberme llevado a esa alegría. Efectivamente, me encontraba en la necesidad de actualizar el BIOS de una Acer Aspire One D250. Lamentablemente, los fabricantes de hardware viven aún en el medioevo, y si bien te dan programas para actualizar el BIOS, éstos por lo general sólo corren bajo DOS o Microsoft Windows.

Esto presenta varios problemas: además de ser un programa privativo, está discontinuado, de modo que no sólo no hay manera de conseguirlo legalmente, sino que dejó de desarrollarse hace tantos años que hacerlo andar en una máquina sin diskettera es ligeramente más complicado que la magia negra.

Por suerte, en materia de software libre no sólo de Unixes vive el hacker: los héroes de FreeDOS mantienen un clon libre de DOS, que se puede poner en una memoria flash, ¡y a otra cosa!

Estrategias para padres preocupados

Un grupo de padres mendocinos, evidentemente superados por la tarea de educar a sus hijos, han solicitado a un juez que ordene a Facebook el “cese de los grupos creados o a crearse” por menores de edad con la finalidad de promover chupinas masivas. No puedo más que felicitarlos: por cierto que es ese el mayor peligro que afecta a sus niños en Facebook, y elegir esta estrategia en vez de aplicar ideas perimidas como hablar con sus hijos, castigarlos por la chupina o tratar de educarlos acerca de que sus acciones tienen consecuencias, muestra a las claras que están “en la onda top de los boliches yes”.

Pero no quiere decir que deban limitarse a esa única estrategia. Me permito sugerir algunas más, tanto o más efectivas que la legal:

  1. tapar el sol con las manos, para que sus niños no se insolen en el camino a la escuela;
  2. cavar un pozo de unos 25cm de diámetro y 30cm de profundidad, y mantener la cabeza firmemente plantada en él;
  3. apretar simplemente el Gran Botón Rojo, y quedarse tranquilos para siempre (guarda, a veces hace falta apretarlo varias veces para que funcione bien).

No me agradezcan, es un servicio público. Es hora de que, como sociedad, hagamos algo acerca de los responsables de la decadencia en la educación de nuestros niños: la televisión, los políticos, la escuela, Internet, el celular, los videojuegos, la droga, los amigotes, el Rock & Roll, Los Simpsons, Tinelli, la energía nuclear, así como la desaparición de la revista “Anteojito” y el “Pata-Pata”. Cualquiera, menos los mismos padres, por cierto.

Software vs. Copyright (dejá, no me defiendas más)

Un noviazgo auspicioso

Por muy razonable que a mucha gente le parezca el hecho de que el software esté sometidoEs común leer que el software está “protegido” por derecho de autor. Lamentablemente, quienes usan esa imagen suelen olvidar decir de cuáles riesgos está siendo protegido, y por lo tanto resulta difícil decidir si la protección contribuye a contrarrestar esos riesgos o no. Decir que el software está sometido al derecho de autor refleja más fielmente lo que está ocurriendo: todo software está bajo derecho de autor, independientemente de los deseos de sus autores y usuarios. al copyrightEn este texto hablaré de “copyright” como sinónimo de “derechos de autor.” Esto no es estrictamente correcto, pero la diferencia entre ambos conceptos no afecta a la argumentación específica de este artículo., se trata en realidad de una decisión arbitraria, adoptada como resultado de las negociaciones que, en los ’70, se realizaron para encontrar un marco regulatorio apropiado para los programas de computadora.

En defensa de esta decisión, diré que subyace a ella una observación correcta de la naturaleza de los programas como construcciones culturales, no técnicas, como obras que se escriben y no productos que se manufacturan. Esta observación es crucial, en cuanto reconoce la capacidad expresiva de los programas de computadora, caracterizándolos como el vehículo idóneo para comunicar algoritmos, de la misma manera que las partituras permiten comunicar música o las ecuaciones permiten comunicar ciertas verdades matemáticas.

Tratar al software como la obra expresiva que es tiene consecuencias importantes y beneficiosas para la sociedad. Implica, por ejemplo, que el derecho a la libertad de expresión se aplica tanto a quienes se expresan en código como a quienes lo hacen en Castellano o en notación musical. Read more »

Patentando el cielo

Con motivo de la adquisición de Palm por parte de Hewlett-Packard el sitio Technologizer publicó un artículo mostrando patentes que ilustran las ideas que Palm exploró en su historia. El artículo está presentado de una manera muy molesta (hay que visitar 11 páginas distintas para leerlo completo), pero es razonablemente entretenido. Su mayor valor, sin embargo, es que muestra un par de ejemplos de cómo se otorgan patentes antes de que se produzca la invención en sí. Read more »