Monthly Archives: marzo 2009

Cuando el viernes pasado entré, junto con representantes de diez organizaciones civiles, al despacho del Senador Filmus a explicar nuestra negativa a su inciativa de introducir un canon digital, lo último que esperaba encontrarme es a un defensor a ultranza del derecho de las corporaciones a controlar el mercado.

Sin embargo, a poco de estar charlando, el Senador dijo:

— Yo lo único que quiero es encontrar una manera para que quienes trabajan en la producción cultural puedan vivir de su trabajo.

La afirmación nos sorprendió, porque la copia privada es algo que existe desde siempre, y no afecta en absoluto la posibilidad de vivir de la producción cultural. Sospechando que el Senador había confundido la copia privadaLa copia privada es aquella que una persona confecciona a partir de una obra que adquirió legalmente, con el fin de usarla en su esfera íntima. Por ejemplo, cuando copio una canción de un CD a mi celular para escucharlo mientras ando en bici, estoy haciendo una copia privada. con la copia no autorizada La copia no autorizada es aquella en la que una persona distribuye copias de una obra sin autorización del autor. Un ejemplo que recientemente cobró notoriedad es el de un docente de la universidad de Lanús que publicaba textos de filosofía en castellano sin fines de lucro., le contamos que ni la una ni la otra son obstáculo para ese objetivo: amén de que las ganancias de las discográficas y editoriales siguen creciendoAlgunos estudios sugieren que eso es es gracias al intercambio de archivos, y no a pesar de él., hay muchas personas que viven del dinero que generan obras que están disponibles gratuitamente: Radiohead, Nine Inch Nails, Monty Python, y el vernáculo Adrián Paenza vende libros de matemáticas que se pueden bajar de la red sin pagar.

La respuesta del Legislador no pudo ser más desconcertante: Read more »

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Estuve leyendo, para un artículo en Vía Libre, una decisión de la Corte Suprema de Alemania que declara inconstitucional el uso de urnas electrónicas que se viene haciendo en ese país. La decisión surge de una demanda por parte de dos ciudadanos alemanes, reclamando que las urnas electrónicas son cajas negras que le quitan a la elección su carácter de acto público.

La decisión de los jueces es impecable, pero el relato que hacen en su justificación acerca de la actuación de distintos organismos tiene párrafos indignantes. El peor del grado es el Ministerio del Interior que, defendiendo el uso de urnas electrónicas, no sólo llega a afirmar que “la Ley Electoral Federal le otorga mayor importancia al objetivo de llevar a cabo la elección a tiempo y obtener un resultado en un tiempo breve que a un control público minucioso”, sino que en un momento se despacha diciendo que:

No existe un derecho a la inspección del código fuente de los programas de los aparatos de votación, ni siquiera teniendo en cuenta el principio de la naturaleza de acto público de la elección, ya que la protección de los secretos industriales del fabricante de los aparatos tiene más peso que el interés del público en la apertura del código.

¿En serio, Sr. Ministro?

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