Archivos de Categoría: Ellas

Ancla

— ¡El tiempo se escapa! Quiero echar un ancla; encontrar una palabra mágica que aún dentro de muchos años pueda volver a traernos a este aquí y ahora.

— Es fácil: cuando quieras traerme a este momento, preguntame “¿Te acordás de aquella tarde en que sentiste que éramos uno?”

Amor a Primera Vista

Lo que pasa es que nunca lo aceptaron desde el principio fueron celos bronca envidia incomprensión de que yo esté tan enamorada tan feliz de haberlo encontrado así de golpe en mi vida cuando no lo esperaba y ellas menos por eso tratan de disuadirme el amor a primera vista no existe me dicen las muy arpías Leer más »

El Elegido

Ella no merecía este tipo de desengaño. Al fin y al cabo, no era una atolondrada de esas que se embarcan a lo loco en aventuras condenadas al fracaso. Nada de eso, elegía cuidadosamente a los hombres con los que se metía, y sin embargo ellos siempre se las arreglaban para decepcionarla. Leer más »

Naturaleza Injusta

Cuando era niño, en aquel tiempo incierto en que ya me sabía varón pero aún no había inventado a la mujer, yo anhelaba crecer pronto, convertirme en un hombre adulto. ¿Y cómo evitar ese ansia, teniendo en cuenta lo promisorio de mi destino genético? Crecer varón me garantizaba que, finalmente, dejaría de ser un animalito asustado para convertirme prácticamente en Superman. Formaría parte del Sexo Fuerte, sería sólido e impasible como un peñasco en la tormenta, sería el punto de referencia, el paradigma de la verdad y la justicia para quienes me rodearan. Leer más »

Esquizofrénicos

Usted seguramente conoce a varios hombres de esos que cotizan en el Mercado de Solteros, Separados y Afines. Piense un momento en ellos, recuerde sus actitudes, apariencias, vestimentas, peinados e ideologías de los últimos meses (u horas, en casos particularmente graves), y comprobará que estos individuos son un tanto… digamos… volátiles. Es como si el andar sueltos los conviertiera en unos veletas que reíte del camaleón, bah. ¿Será cierto que el varón necesita de la mujer para ser al menos someramente estable, como sentencia mi abuela? Leer más »

Cómo cortar

Usted ya no sabe qué hacer: cambió el auto, los muebles, el televisor, el empapelado, incluso el trabajo, y aún así no logra sacarse de encima esa sensación indefinida de que hay algo que lo molesta. No busque más, ahórrese el psicoanalista: lo que usted tiene que cambiar es su mujer. Si esta propuesta le parece demasiado cruda, si despierta en usted el remanido “¿qué va a hacer mi mujer sin mí?”, sáquese las telarañas de la cabeza. Su mujer la puede pasar maravillosamente bien sin usted, y si está permitiendo que usted se hastíe de ella, es porque a esta altura ella tampoco lo aguanta, pero no quiere tomar la iniciativa por temor a que usted arme una escena que, por derecho, le corresponde protagonizar a ella. Leer más »

Seducción

Por favor una docena de rosas rojas perfectas húmedas de rocío y de deseo cómo no señor son veinte pesos quiere ponerles una tarjeta no gracias bueno aquí las tiene y salgo de la florería rumbo a su casa grandes zancadas prestos los conjuros para ahuyentar a los demonios que acechan por el camino Leer más »