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Cruzada por la Violación de los Derechos Humanos

La última vez que escribí sobre la Cruzada para Tipificar el Delito de Suplantación de Identidad Digital terminó armándose un lindo (bueno, al menos acalorado) debate, tanto aquí como en el sitio de los que la proponen.

Luego de muchas idas y vueltas, terminamos en que la única acción de estas personas caracterizan como “robo de identidad digital” que no es ya delito por otras razones (estafa, robo, etc.) corresponde a aquellos casos en los que algún individuo se hace pasar por otro (ponele, un político) en foros digitales y postea cosas desde esa identidad asumida, lo que podría afectar su reputación.

Personalmente, no me parece que el código penal deba asignar tanto valor al amor propio de personas públicas demasiado susceptibles, y parece que no estoy solo en esa apreciación. En particular, el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas recordó en 2011, a raíz del caso de un periodista filipino que la Declaración Universal de Derechos Humanos exige que incluso en casos de difamación las sanciones penales deben ser reservadas para casos extremos, y advierte que el encarcelamiento nunca es una pena apropiada (párrafo 8.9 de la decisión).

¿Los empleados de NIC.AR creen que la red es de ellos?

Me preocupa este tipo de historia, en la que nic.ar deniega sin justificación el registro de un dominio. El hecho de que luego sí acepten un dominio prácticamente igual, pero con un color político diferente, es una muestra adicional de la discrecionalidad con la que estas cosas se administran en Argentina, pero también una bienvenida señal de que, a juicio de nic.ar, al menos la crítica a ciertos políticos es aceptable. La denegación meramente administrativa del registro de un dominio, en cambio, es una inadmisible restricción al derecho de libre expresión.

Sres de nic.ar: la red no es de ustedes. Su trabajo sólo consiste en administrar la base de nombres, y no les corresponde a ustedes decidir si un dominio es aceptable o no: eso es tarea de los jueces. Mientras no haya un fallo en firme que sostenga que tal o cual dominio no debe ser aceptado, la responsabilidad de nic.ar es registrarlo, y nada más.

Arranca Kikai Labs, impresoras 3D argentas

Hace un buen rato que estoy medio borrado del mundo, y la razón es que estoy muy embarcado en un proyecto que me fascina: Kikai Labs, un emprendimiento para producir impresoras 3D en Argentina.

Me tiene mal el vértigo: encontrarme hackeando a altas horas de la noche no es nada raro, pero sí lo es darme cuenta de que estoy hackeando madera, ganamos un “Premio Innovación” en BAIT, en dos semanas nos vamos a presentarla en Río de Janeiro para competir por un premio similar, salimos en la tele, vamos a estar en Tecnópolis, entre los seleccionados para el concurso innovación, tenemos gente alentándonos para que salgamos pronto al mercado (¡gracias! ¡créanme que estamos laburando a full! ¡por favor no nos linchen todavía!)…

Y por si hicieran falta honores, me entrevistó derechoaleer, y el resultado de la entrevista es el post que me hubiera gustado escribir acá, así que ¡vayan y léanlo!

¿Y si dejáramos de copiar malas ideas de EEUU?

Hay algunas áreas en las que nuestro gobierno nacional muestra una actitud claramente contradictoria con su auto-caracterización como antimonopólico, democrático y popular.

La de derechos de autor es una en el que no sólo defiende con desparpajo los intereses de las corporaciones, sino incluso adopta en tiempo récord leyes que las benefician en detrimento de la población.

Ayer, esta disonancia se manifestó de nuevo con dos noticias: Leer más »

GPL para dummies representantes de BSA

La General Public License (GPL) es un ejemplo de claridad. La versión 3, que es la más complicada de todas, tiene apenas 18 artículos, todos dedicados a otorgar permisos que el usuario de otro modo no tendría 1Salvo uno, el 8, que establece las condiciones bajo las cuales algunos de estos derechos pueden ser rescindidos., tiene un preámbulo escrito en lenguaje muy sencillo explicando su intención, y está construida de tal manera que el esfuerzo requerido para violarla está fuera de la capacidad de la mayoría de los usuarios.

Sin embargo, hay gente que aparentemente sigue sin entenderla. Es curioso que las personas a las que más les cuesta son presuntos especialistas en “propiedad intelectual” que llevan ya mucho tiempo dedicados a oponerse a ella, alguno de ellos culpable incluso de un (bochornoso) libro al respecto. Según los representantes de la Business Software Alliance (BSA), la GPL es peligrosa y hasta abusiva 2 Detalle divertido: ¡ese sitio está hecho con software libre! , porque su verdadero costo es que “nos obliga a renunciar por anticipado a los derechos patrimoniales de autor que la ley reconoce sobre[sic!] quien haga obras derivadas” 3 Es refrescante, por cierto, ver a gente de la BSA mencionando la confección de obras derivadas como algo valioso y necesario para el usuario, que lo es. Es una lástima que las empresas que la componen hagan todo lo que está bajo su poder para impedir que sus usuarios puedan llevarlas a cabo. . Para llegar a esta conclusión, hacen una lectura de la GPL que es mucho más digna de Man Ray que de un consultor legal.

Por cierto, aquí se aplica la máxima de Upton Sinclair, cuando decía que “es muy difícil lograr que una persona entienda algo cuando su salario depende de no entenderlo”. Pero siempre cabe el riesgo de que algún lector poco avisado lea lo que escriben, y crea entrever un atisbo de verdad escondido entre los vericuetos de su retórica. Así que me propuse hacer una explicación de la GPL tan sencilla que hasta alguien que trabaja para la BSA pueda entenderla. Usa dibujitos 4 Y no cualquier dibujito: gráficos hechos por el maravilloso (y muy paciente) derechoaleer, que usó Inkscape para traducir mis garabatos en diagramas hermosos. Es software libre, por supuesto, y hasta las tipografías son libres. ¡Muchas gracias! . Leer más »

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1. Salvo uno, el 8, que establece las condiciones bajo las cuales algunos de estos derechos pueden ser rescindidos.
2. Detalle divertido: ¡ese sitio está hecho con software libre!
3. Es refrescante, por cierto, ver a gente de la BSA mencionando la confección de obras derivadas como algo valioso y necesario para el usuario, que lo es. Es una lástima que las empresas que la componen hagan todo lo que está bajo su poder para impedir que sus usuarios puedan llevarlas a cabo.
4. Y no cualquier dibujito: gráficos hechos por el maravilloso (y muy paciente) derechoaleer, que usó Inkscape para traducir mis garabatos en diagramas hermosos. Es software libre, por supuesto, y hasta las tipografías son libres. ¡Muchas gracias!

Cómo reconocer una política de Estado desde una distancia considerable

Hace algunos días, la Presidente de la nación, junto con varios de sus ministros, recibió a ejecutivos de Microsoft que venían a presentar un “plan de desarrollo sustentable” para Argentina. Militantes de la propia Presidente expresaron su decepción ante esa reunión en una carta abierta, que tuvo alguna repercusión en los medios. La ministro de industria, Débora Giorgi, respondió a esa carta abierta asegurando que “el software libre es política de estado” de este gobierno, lo que fue celebrado por sus autores como una muestra del compromiso del gobierno con el software libre.

El problema es que una política de estado es, o debería ser, más que palabras. La evidencia de apoyo al software libre que destaca la ministro Giorgi no es tal: cada una de las afirmaciones que hace en su respuesta es exactamente igual de cierta si en ellas reemplazamos “software libre” por “software privativo” (incluso sigue siendo cierta si lo reemplazamos por “software de Microsoft”, específicamente, que es peor).

Una verdadera política de estado a favor de software libre sería, en realidad, muy fácil de detectar: hay muchos indicadores que evidenciarían su existencia. Veamos algunos de ellos. Leer más »

Cruzada por la Tarasca

Un grupo de abogados que hace rato está cultivando una quintita ha iniciado una “Cruzada para Tipificar el Delito de Suplantación de Identidad Digital1Detalle divertido: pretenden legislar sobre “identidad digital”, y en su sitio sólo se pueden poner comentarios si uno tiene cuenta en Facebook, AOL, Yahoo o Hotmail. “Vergüenza ajena” no comienza a describir lo que siento. . con el fin de promover la sanción de dos proyectos de ley.

¿El problema? Que los “delitos” que esos proyectos criminalizan o bien son cosas que ya están tipificadas en el código penal (robo, estafa, etc), o bien no son tales, sino actividades que van de lo creativo y útil a lo picaresco, pasando por lo inocuo pero sin entrar en lo delictivo. Es el mismo tipo de legislación exagerada que llevó a que en EEUU la Corte Suprema deba decidir aún si desobedecer las condiciones de uso de un sitio web es delito.

Imaginate ir en cana por no cumplir la regla “este sitio sólo puede ser leído por gente que ha cambiado su ropa interior en la última media hora”. O, en un ejemplo más cercano a la “cruzada”, por hacer un sitio web satírico acerca de las tropelías de un grupo de abogados que trata de crear mercado para sus servicios, sin importarles ninguna otra consecuencia de sus actos—probablemente porque ni siquiera las entienden.

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1. Detalle divertido: pretenden legislar sobre “identidad digital”, y en su sitio sólo se pueden poner comentarios si uno tiene cuenta en Facebook, AOL, Yahoo o Hotmail. “Vergüenza ajena” no comienza a describir lo que siento.

EEUU, ciberterrorista. ¿FFAA, ciberterrorizadas?

Finalmente se ha confirmado lo que ya muchos sospechaban: el gusano conocido como “Stuxnet” fue diseñado por los Estados Unidos e Israel para sabotear una planta de enriquecimiento de uranio de Irán, siguiendo órdenes directas del presidente de EEUU.

Mientras tanto, en nuestros pagos, el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas basa sus comunicaciones en productos de Microsoft, una empresa que no sólo produce el software que hizo posible a Stuxnet (MS Windows es el único sistema operativo en el mercado que es vulnerable a este tipo de ataques), sino que además tiene una larga tradición de colaborar con los servicios de inteligencia del país más virulentemente belicoso y prepotente de nuestra época.

La “viveza argentina” bien, gracias.

La hipocresía es política de estado

Hace un par de días, la presidente de la República junto con varios de sus ministros recibieron a un funcionario de Microsoft para que éste presente el proyecto de “desarrollo sustentable” de la empresa para Argentina. Desde el sitio softwarelibreconCFK, que miembros del Movimiento Peronista Bloguero usan para propagar su honesta, pero poco fundada opinión de que el gobierno actual apoya al software libre, surgió una carta abierta (con la que coincido en términos generales, aunque me gusta más la que escribió Javier Smaldone) en la que lamentaban la reunión.

La ministro de industria Débora Giorgi contestó a esa carta abierta, y los amigos del MPB exhiben esa respuesta como muestra de la voluntad del gobierno a favor del software libre. Lamentablemente, sin embargo, son palabras vacías de contenido.

Destaca la ministro, como evidencia de que el software libre es política de estado, que desde AFIP, ANSES y otros ámbitos gubernamentales se impulsa su uso. Calla, sin embargo, que desde esos mismos ámbitos también se impulsa el uso de software privativo. De hecho: muchos de esos organismos exigen el uso de software privativo. Es imposible, por ejemplo, realizar importantes trámites en AFIP sin usar software de Microsoft. Lo mismo pasa con ANSES, CONICET, y muchos otros. Respecto de ANSES, mucha alharaca se hace con el hecho de que las máquinas del programa Conectar Igualdad vienen equipadas con software libre, pero también con software de Microsoft.

También señala, como indicador de que el software libre es política de estado, los incentivos fiscales de los que gozan las empresas de software, callando nuevamente que esos incentivos están al alcance de todas las empresas de software, independientemente de si hacen mucho, poco o ningún software libre.

En nada ayuda la aclaración de que la propuesta de Microsoft consistía en donar “herramientas tecnológicas” (léase: software) nuestras universidades, escuelas y empresas tecnológicas, cuando es conocido que esas donaciones son más bien caballos de troya, cuya intención es lograr que se usen fondos públicos para entrenar a nuestros estudiantes y profesionales en el uso de los programas de esa empresa.

En otras palabras, si usamos los mismos indicadores en los que se concentra la ministro para mostrar que el software libre es política de estado, nos damos cuenta de que el software no libre, y en particular el de Microsoft, lo es aún más.

¡Se calentó la urna!

Y parece que cuando las urnas se calientan, emiten sus propios votos, ignorando los del electorado como acaban de descubrir que pasó en el Bronx en el 2010.

Mientras tanto, acá, en Argentina, nuestros legisladores insisten en la pésima idea de introducir el voto electrónico.