La Voz del Interior vierte la SOPA fuera del tarro

¿Por dónde empezar a criticar este artículo?

¿Por el abuso de meter en la misma bolsa a la pederastia con el intercambio de archivos?

¿Por la falta de perspectiva de llamar “piratería” a ese intercambio, cuando la piratería real, la de los barcos, armas y robos, aún cobra vidas en ciertos mares del planeta?

¿Por la ingenuidad de pensar que los autores viven de los libros que se venden en las librerías cuando sabemos hace rato que no es así?

¿Por la repetición de la cansada pregunta “¿de qué van a vivir los autores?” justo cuando los autores están viviendo su mejor momento en la historia, y ellos mismos se han ocupado de contestarla?

¿Por la aceptación acrítica de que hay derechos de autor que pagar, cuando el intercambio de archivos es una actividad completamente distinta de la que ese derecho tradicionalmente reguló, y por lo tanto no necesariamente es aplicable?

¿Por la categorización del intercambio de archivos como “disvalor”, cuando se trata de una herramienta que nos permite, por primera vez en la historia de nuestra especie, hacer realidad el derecho, consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, a acceder a los beneficios de la cultura, la ciencia y la técnica?

Prefiero concentrarme en el problema conceptual central del artículo, que está resumido en una cita: “El consumidor debe pagar por un producto que costó dinero hacer”. (más…)

Mañana, sitio en huelga

Durante el día de mañana, habrá un apagón de sitios en protesta contra proyectos de ley impulsados por las industrias de medios que ponen en serio riesgo el futuro de Internet como un espacio de libre expresión e innovación.

Al lado de Wikipedia, probablemente el apagón de este sitio ni se note pero, como de costumbre, en Internet cada uno puede poner su granito de arena, y así entre todos podemos juntar… qué se yo, un montón de arena. En una de esas sirve para tirarles en medio de los engranajes.

Y el premio “Cara de Diamante 2011” es para… Daniel Parise de la UAV

En su denuncia contra Cuevana, cuyo texto puede leerse en Fortunaweb, encontramos un párrafo desgarrador:

No busca esta denuncia ser una simbólica manifestación testimonial, sino que es un grito de auxilio a la justicia en reclamo de una solución, ya que la situación desesperante de la industria, reclama sin rodeos la toma de decisiones firmes. “Si los operadores de la rapiña intelectual avanzan mucho más, seremos testigos de una lamentable situación: industrias legales en retroceso; autores y/o creadores en extinción.

¿Es desesperante la situación de una industria cuya facturación creció el 42% en el último año? Si los autores están “en extinción”, ¿cómo se explica que cada vez haya más gente que publica sus obras en Internet?

Señor Parise: si hay algo que amenaza a los autores, es la industria que usted representa, no Internet. Por favor, deje de dar vergüenza ajena, y ponga a funcionar el cerebro para buscar una manera de aprovechar las oportunidades de la red, en vez de combatirlas.

Entrevista en CN23 sobre Cultura Libre, Cuevana y la película “Stephanie”

La gente de Tecno23 me invitó a charlar sobre Cultura Libre y el caso Cuevana. No sólo estuvo divertido, sino que tuve el privilegio de conocer a Maximiliano Gerscovich, director de la película “Stephanie” que se estrena el 22/12/2011 en Cuevana, luego de que el establishment de la industria cultural argentina, que tanto dice preocuparse por los autores, simplemente se negara a distribuirla. No la ví todavía, pero el trailer pinta lindo.

Güi apólioyais for de inconvíniens

Resulta que alguien se dio cuenta de que no había actualizado el software de este sitio desde la presidencia de Roca (lo hice como protesta por la Conquista del Desierto, y después me olvidé). Y no se les ocurrió mejor manera de avisarme que llenarme el blog de bichos malvados.

Por suerte, los buscadores se dieron cuenta de que había cosas raras por acá, y les advirtió a quienes querían visitarme para que se cuidaran. A aquellas personas lo suficientemente audaces como para visitarme a pesar de la advertencia, y que como consecuencia se les resfrió la computadora, mil perdones, no tengo excusas.

Gracias a Rodolfo Pilas, por el hosting desde siempre, y por la ayuda administrándole antibióticos al sitio, de modo que de nuevo sea seguro.

Para los que preguntan “¿De qué van a vivir los artistas?”

Dos ejemplos de hoy, nomás:

  1. El comediante norteamericano Louis CK factura medio millón de dólares en dos días vendiendo on-line una grabación de su actuación en el Beacon Theater, a cinco dólares, sin DRM
  2. La cuarta entrega del Humble Indie Bundle lleva recaduados casi 1.2 millones de dólares en dos días, vendiendo un paquete de seis juegos de computadora, sin DRM, dejando que los clientes decidan cuánto quieren pagar.

Esto, por cierto, se suma a las experiencias de Nine Inch Nails, Radiohead, Monty Python y muchos más, que se dieron cuenta de que la red no es una amenaza a eliminar, sino una oportunidad para aprovechar.

El extraño mundo de los campeones del copyright

Algunos defensores del copyright viven en un mundo realmente extraño. Por ejemplo Daniel Parise, presidente de la Unión Argentina de Videoeditores, está convencido de que el dinero que obtienen los que venden CDs en la calle es usado para financiar delitos más graves.

Mirá vos. Yo pensaba que la actividad delictiva era una manera de ganar dinero, pero parece que no: en realidad el tráfico de drogas es una actividad deficitaria, que sin el complemento de la venta de CDs truchos no sería rentable.

Ahora, digo yo: si vender CDs a bajo precio es tan buen negocio que hasta le salva los números a los traficantes de drogas en quiebra… ¿no funcionará también como fuente de ingresos para, por ejemplo, los socios de la Unión Argentina de Videoeditores? ¿No valdrá la pena probar?

Richard Stallman, doctor HC de la Universidad Nacional de Córdoba

Todos los días, nuestras computadoras nos desobedecen.

Ya sea el celular que revela dónde estamos, el navegador de Internet que entrega un perfil de nuestros gustos, el reproductor de música que informa cuáles canciones escuchamos cuántas veces, o el sistema operativo que instala actualizaciones aún cuando le hemos prohibido que lo haga, los medios digitales están poblados de traidores y delatores. No es culpa de las máquinas, por cierto: ellas no tienen más remedio que obedecer a su amo: el programa. Y si el “dueño” del programa lo escribe para que nos desobedezca, no hay nada que podamos hacer al respecto.

Mejor dicho: no podríamos hacer nada al respecto si Richard Stallman, más conocido como RMS, no hubiera estado allí.

Hace más de un cuarto de siglo, cuando la computadora personal apenas estaba comenzando a llevar la informática fuera de los grandes laboratorios, cuando un tímido embrión de lo que hoy llamamos Internet estaba disponible en algunas universidades y centros de investigación de avanzada, RMS fue el primero en protestar articuladamente contra la idea de que el software tenga dueño.

Es asombrosa la precisión con la que Richard previó, veinte años antes de que se hicieran evidentes, las consecuencias de asignar derechos de propiedad sobre el software. Pero aún esa proeza empalidece al lado del hecho de que, además de reconocer la amenaza, RMS encontró una manera eficaz de protegerse de ella: escribir software que no tenga dueño, software libre.

Y como la legislación en todo el mundo estaba cambiando para permitir la apropiación privada del software, también inventó el “copyleft”, un ingeniosísimo artilugio legal que aprovecha esa misma legislación para impedir que tal apropiación se produzca.

Y como nadie estaba escribiendo programas de esa manera, fundó el proyecto GNU y dedicó veinte años de su vida y su talento a escribirlos él, y a invitar a otros a ayudarlo.

Su iniciativa originalmente solitaria se ha convertido en un movimiento mundial, con miles de personas contribuyendo todos los días a un enorme cuerpo de software libre. Hoy disponemos de programas libres para cubrir las necesidades informáticas de casi todo el mundo. Como son programas sin dueño, no hay nadie que pueda escribirlos impunemente de modo que nos traicionen. Y como cereza de la torta, podemos usarlos, estudiarlos, modificarlos y copiarlos todo lo que querramos, sin necesidad de pagarle a nadie.

Aún no sabemos si lograremos evitar la distopía que George Orwell anticipó en “1984″. Pero si lo hacemos, no será menor la medida en que se lo deberemos al trabajo y el talento de Richard Stallman.

¡El gobierno a su servicio! (el de ellos, no el nuestro)

Una de las cosas destacables del actual gobierno argentino es su coherencia: son tan consistentemente inflexibles ante los intereses de corporaciones argentinas, como serviles frente a los de corporaciones extranjeras.

Así como se enfrentan a Clarín, pero no a Microsoft, a los productores de soja pero no a Monsanto, hoy les toca servir los intereses de las corporaciones editoriales. Nuestro cacareado gobierno Nac&Pop no necesita más que la visita de una ministro española que ya traicionó a sus compatriotas para salir a emularla, comenzado inmediatamente (y medio a escondidas) a reflotar la cansada y repudiada idea del Canon Digital, un adefesio que no solo carece de todo sentido sino que ya ha sido repetidas veces repudiado por la Justicia en Europa.

Con progres así, los fachos son redundantes.

The Joy of Non-Free Software

Vaya uno a saber la razón por la que un amigo decidió, hace un tiempo, usar Citrix Xen Server, una versión privativa del excelente hipervisor libre Xen. Probablemente parte de su razonamiento haya sido “no será libre, pero es gratis, y viene con una interfaz gráfica colorida… ¿qué puede salir mal?”.

El tema es que las licencias gratuitas de Citrix Xen Server duran sólo un año. Expirado éste, el hipervosor se negaba a levantar máquinas virtuales. “No hay problema, voy, saco una nueva licencia gratuita, y a otra cosa”, pensó. Grave error, pues el programa que produce las licencias le contestó de bastante mala manera: (más…)